El hombre está apoyado contra la puerta del subte, sin inmutarse frente al cartel que dice que no lo haga. Repentinamente, las puertas se abren y él cae hacia las vías, dando un manotazo inútil para salvarse. Su cuerpo golpea con fuerza y algo le separa la cabeza del resto del cuerpo. Se eleva por los aires, salpicando las paredes del túnel con sangre. Da de lleno con la ventanilla de un vagón y la expresión de horror de los pasajeros es casi igual a la de su rostro pegado al vidrio, la misma expreción que tenía al caer.